Los hyperscalers y la gran prueba del capital

Durante dos años, la IA se ha leído sobre todo como una historia de software: mejores modelos, más usuarios, más chips, más adopción.

Hoy esa lectura se ha quedado corta.

La IA sigue siendo una revolución tecnológica, pero ya funciona también como un ciclo de inversión física e industrial de gran escala: centros de datos, deuda, refrigeración, contratos eléctricos de muy largo plazo, agua, red y financiación estructurada.

Ese cambio importa porque desplaza la pregunta principal. El mercado tiene que decidir quién lidera la carrera. Y tiene que decidir quién puede financiarla, alimentarla y monetizarla con disciplina de capital.

Ese es el cierre natural de esta serie.

1) El CAPEX ya es el centro de la historia

Los cuatro grandes hyperscalers cotizados pasaron de unos 217.000 millones de dólares de CAPEX en FY2024 a alrededor de 357.000 millones en FY2025. La guía agregada para 2026 se mueve ya entre 610.000 y 665.000 millones.

En 2025:

  • Amazon invirtió 131.800 millones

  • Alphabet, 91.400 millones

  • Meta, 69.700 millones

  • Microsoft, 64.600 millones

Para 2026, las guías apuntan a:

  • Amazon: ~200.000 millones

  • Alphabet: 175.000–185.000 millones

  • Microsoft: 120.000–145.000 millones

  • Meta: 115.000–135.000 millones

La conclusión es sencilla: la IA es una expansión de software y cada vez se parece más a una mezcla de utility, infraestructura crítica e industria pesada.

2) La financiación ha cambiado de régimen

Hasta hace poco, la gran tecnología podía sostener buena parte de su inversión con caja operativa y balances cómodos. Ese marco sigue siendo válido para algunos nombres, pero ya no describe bien el conjunto.

En 2025, los cinco grandes hyperscalers emitieron alrededor de 121.000 millones de dólares en deuda investment grade, frente a una media anual de 28.000 millones entre 2020 y 2024. En menos de 18 meses, los mercados de deuda absorbieron más de 275.000 millones en bonos, préstamos sindicados, crédito privado y titulizaciones vinculadas a infraestructura IA y data centers.

La financiación de este ciclo ya combina:

  • bonos investment grade,

  • project finance bancario,

  • private credit,

  • ABS y CMBS,

  • SPVs para mantener parte del apalancamiento fuera del balance directo,

  • y estructuras de lease que convierten parte del CAPEX en OPEX.

El caso más claro es Amazon. En FY2025 generó 139.500 millones de flujo operativo, pero su flujo libre cayó a solo 7.700 millones por el salto del CAPEX a 131.800 millones. La deuda deja de ser un complemento eficiente y pasa a ser parte estructural del sistema de financiación.

El símbolo de época es Alphabet emitiendo un bono a 100 años. No es una curiosidad. Es una señal de que Big Tech empieza a financiar parte del ciclo IA como infraestructura de muy larga duración.

3) La calidad del capital ya importa tanto como el volumen

El mercado puede absorber mucho. La cuestión es a qué ritmo, con qué precio y en qué estructuras.

Oracle ofrece una pista relevante. Su ecosistema ligado a Stargate/OpenAI acumula ya más de 85.000 millones de dólares de deuda estructurada en varios proyectos, sin contar emisiones corporativas adicionales. La financiación de 38.000 millones para centros de datos en Texas y Wisconsin necesitó meses de distribución. El mensaje es que la capacidad de absorción del mercado tiene velocidad y coste.

Meta ha ido por otra vía. Su campus Hyperion en Louisiana se articula con una estructura cercana a 27.000–30.000 millones, donde Blue Owl aporta la mayor parte del equity, el vehículo emite project bonds y Meta opera como arrendatario único. Es una plantilla muy importante para la siguiente fase del ciclo: expansión de capacidad con menos carga directa en balance y más riesgo desplazado a otra capa del sistema.

4) La circularidad ya es una característica del ecosistema

Hay una segunda capa, menos visible y más importante: la circularidad.

Una parte relevante del crecimiento del ecosistema IA está sostenida por relaciones cruzadas de inversión, cloud credits, backlog comprometido, diseño conjunto de producto y compra de capacidad dentro del propio perímetro ampliado.

Tres ejemplos bastan.

Microsoft y OpenAI
Microsoft ha invertido más de 13.000 millones en OpenAI. A la vez, OpenAI se ha comprometido a consumir capacidad cloud de Azure a una escala enorme, y parte de la inversión se articula vía créditos cloud. El circuito inversión–consumo–ingresos–valoración queda estrechamente acoplado.

Amazon y Anthropic
Amazon ha comprometido hasta 33.000 millones en Anthropic. Anthropic, por su parte, se ha comprometido a gastar 100.000 millones en AWS en diez años y a desplegar hasta 5 GW sobre Trainium. AWS gana demanda visible; Anthropic gana financiación y acceso; Amazon obtiene backlog que ayuda a justificar parte del CAPEX futuro.

Google, Anthropic y Broadcom
Google ha llegado a comprometer hasta 40.000 millones en Anthropic, mientras le provee TPUs y capacidad cloud. Broadcom entra como diseñador de los ASICs subyacentes. La cadena inversión–compute–monetización ya no es lineal.

A esto se suma CoreWeave, que conecta a Nvidia, Microsoft, OpenAI, Meta y Anthropic en una misma red de financiación y demanda. Y por encima aparece Stargate, donde contratos de compute, deuda, equity e infraestructuras quedan estrechamente unidos.

La circularidad existe. Existe. La cuestión para el mercado es si el cliente final pagará lo suficiente, de forma suficientemente amplia y recurrente, como para amortizar este CAPEX sin depender de validación interna del propio ecosistema.

5) La IA ya choca con la red

Incluso si el crédito siguiera fluyendo sin fricción, la expansión ya ha entrado en un segundo filtro: la infraestructura física.

A cierre de 2025, el pipeline total de data centers en EE. UU. alcanzó 241 GW, frente a 93 GW a cierre de 2024. El inventario operativo real rondaba apenas 30 GW, y unos 80 GW estaban en desarrollo activo.

El cuello de botella central era el suelo y ahora lo es la red eléctrica.

Northern Virginia

  • inventario: 4.039,6 MW

  • absorción neta 2025: 1.102 MW

  • capacidad disponible: 21,5 MW

  • solicitudes ligadas a data centers: 70.000 MW

  • colas de interconexión: 5–7 años

  • expansión PJM aprobada: 11.800 millones

Texas / ERCOT

  • solicitudes de carga en cola: 226 GW

  • porcentaje ligado a data centers: 73%

  • consumo operativo estimado 2025: 9,7 GW

Arizona y Nevada
Aquí la tensión se desplaza además hacia el agua y la capacidad política de sostener el buildout. En ambos casos, los proyectos solicitados superan con mucho la capacidad histórica de utilities y red.

La gran restricción ya es el megavatio conectable.

6) Energía firme y agua: dos variables que pasan al centro

Los hyperscalers han reaccionado rápido, pero su respuesta confirma la escala del problema.

En conjunto, ya acumulan más de 50 GW de capacidad renovable contratada vía PPAs. Sólo en 2025 firmaron alrededor de 16.777 MW en nuevos contratos renovables, cerca del 80% del total corporativo firmado en EE. UU. ese año.

Aun así, la demanda crece más rápido que cualquier cartera renovable. Por eso el sector ha girado con fuerza hacia la nuclear. En los últimos doce meses, Big Tech ha contratado más de 10 GW de nueva capacidad nuclear:

  • Microsoft: 835 MW en Three Mile Island y marco Brookfield de 10,5 GW

  • Meta: hasta 6,6 GW

  • Google: 500 MW con Kairos y 615 MW en Duane Arnold

  • Amazon: proyectos SMR escalables hasta 960 MW

Mientras tanto, el gas natural llena el hueco 2025–2030. La infraestructura no espera.

El agua es la otra gran restricción:

  • 42% del agua de Microsoft procede de zonas de estrés hídrico

  • 15% en Google

  • un data center hyperscale medio puede consumir en torno a 5 millones de galones al día

Aquí entra el cooling. Para racks IA de alta densidad, el aire deja de ser suficiente. La transición hacia liquid cooling reduce agua y mejora eficiencia, pero eleva el CAPEX:

  • cooling tradicional: 1,5–2,0 millones por MW

  • direct-to-chip: 3–4 millones por MW

  • retrofit sobre instalaciones existentes: 2–3 millones por MW

La infraestructura IA ya opera bajo una restricción triangular: electricidad, agua y coste.

7) Asia exportadora también está dentro de la misma prueba

Taiwán, Corea y Japón son grandes beneficiarios del ciclo IA. También son parte del mismo riesgo.

Taiwán concentra foundry avanzada y CoWoS.
Corea concentra HBM y DRAM de servidor.
Japón aporta test, equipos de fabricación, materiales premium y packaging.

La sensibilidad al CapEx hyperscaler no es homogénea, pero el orden es bastante claro:

  1. TSMC

  2. SK hynix

  3. Advantest

  4. Samsung

  5. Tokyo Electron

  6. Disco

  7. materiales japoneses premium como Shin-Etsu, Resonac o JSR

La cadena asiática está monetizando el buildout. También comparte parte del riesgo si el sistema empieza a exigir más disciplina de capital y menor tolerancia a CAPEX con retorno diferido.

8) La siguiente disciplina del mercado

La IA tendrá impacto. El mercado ya lo da por hecho.

La cuestión es si el sistema puede sostener a la vez:

  • el volumen de inversión,

  • la estructura de financiación,

  • la demanda energética,

  • la presión sobre red y agua,

  • y una monetización suficiente para amortizar ese esfuerzo.

Esta es la prueba real del ciclo.

La IA puede seguir avanzando técnicamente y, al mismo tiempo, obligar al mercado a repreciar deuda, múltiplos, plazos y capacidad instalada. La disciplina vuelve a entrar en escena por la vía más clásica: el capital.

Esta serie empezó con el riesgo fuera del banco, siguió con NBFIs, private credit y repricing del software, y termina aquí: en los hyperscalers y en la infraestructura que ahora sostiene la siguiente fase de la IA.

La gran prueba de este ciclo será de capital.

— SOM | Sobre el (Nuevo) Orden Monetario

Disclaimer
Contenido exclusivamente educativo e informativo. No constituye asesoramiento financiero ni recomendación de inversión.

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